Lo único que aprendemos de la historia es que no aprendemos de la historia (Hegel)
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domingo, 23 de octubre de 2011

Una mirada inquieta sobre el agua en la Castilla del siglo XV

Los usos del agua dulce y limpia se han convertido en una preocupación esencial -aunque buena parte de la población lo ignore- en el mundo del siglo XXI. Desde el dominio israelí sobre el valle del Jordán, hasta los debates sobre el abastecimiento de las grandes urbes del continente americano, la captura, uso, tratamiento y conservación del agua ha pasado a primer plano de la geoestrategia para los poderes públicos y privados.

Nada de esto constituye una novedad. Resulta bien conocido que, desde la aparición de las civilizaciones urbanas y estatales, dicha preocupación ha existido. Y también se hallaba presente en la edad media. Éste es el tema de un interesante artículo de Mª Isabel del Val, catedrática de la universidad de Valladolid, titulado Naturaleza y sociedad. La actitud urbana ante los recursos hídricos en la Castilla del siglo XV, publicado en el volumen colectivo Natura i desenvolupament. El medi ambient a l'Edat Mitjana (Lleida: Pagès ed., 2007), donde la autora plantea una pregunta crucial que ya tratamos en una entrada anterior: ¿se está buscando proteger realmente a la naturaleza, en cuanto que de ella depende la sociedad, o a las personas que se sirven de ella para vivir y desempeñar su trabajo?. ¿Se parte de la necesidad de preservar el entorno de nuestra existencia para garantizar la sostenibilidad y la calidad de vida o se regula simplemente la apropiación y el control?

viernes, 18 de marzo de 2011

Japón: un antiguo modelo de conservación mediambiental

Las recientes dificultades de Japón me han recordado que hubo un tiempo, mucho antes de que se acuñara siquiera el concepto de 'medio ambiente', en que Japón resultó pionero en el manejo coherente del entorno. Quien explica esto es Jared Diamond, autor de un 'best-seller' de historia ecológica titulado Colapso. Por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen. (Barcelona: Debate, 2006; edic. orig., 2005). Diamond es médico, biólogo y geógrafo, por lo que sus aproximaciones a la historia -muy difundidas desde su anterior éxito editorial, Armas, gérmenes y acero- están expresadas a menudo con un bagaje conceptual poco ortodoxo e impreciso. A cambio, sus libros ofrecen las virtudes de lo interdisciplinario y presentan con originalidad problemas ya estudiados. Si el primero de sus títulos era una historia natural de la expansión de la cultura occidental por el planeta, este segundo es una interpretación de los motivos que condujeron algunas sociedades históricas a destruir los recursos de su entorno hasta el punto de provocar el hundimiento de su modo de vida. Viene a demostrar que también podemos suicidarnos colectiva y ecológicamente.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Catástrofes de la prehistoria (y del futuro)

Desde que se desató la polémica generada por las advertencias científicas acerca del riesgo de un importante cambio climático, allá por los años ochenta, se han multiplicado los estudios paleontológicos y arqueológicos sobre la evolución de los seres vivos en el planeta, o sobre la relación que nuestra especie ha sostenido con su entorno desde la aparición del género Homo.

Conocer los ciclos climáticos anteriores y sus efectos representa, evidentemente, un punto de apoyo para medir las oscilaciones actuales y prever sus consecuencias. Menos rigurosa parece la presunción de que por atisbar el comportamiento del Hombre en el pasado podamos sacar conclusiones sobre cual pueda ser su actuación en el futuro. Pero lo cierto es que este prejuicio está marcando no sólo las líneas de trabajo de muchos investigadores, sino la toma de posición académica a la hora de aceptar o rechazar las diversas teorías elaboradas a partir de los datos observados. Del mismo modo que el debate sobre el cambio climático ha trascendido lo científico para convertirse en un objeto de lucha política y ambiciones económicas, la historia ecológica también se ha visto condicionada por perspectivas e intereses ajenos a su propio campo.

Pues editada en Cataluña tenemos una contribución muy importante, y rigurosa, a este debate: la del profesor Jordi Estévez en su libro Catástrofes en la preshistoria (Barcelona: Bellaterra, 2005).

martes, 25 de enero de 2011

Hombre y naturaleza en la alta edad media

Hace unos meses apareció en el diario un artículo de Xavier Sala-Martín, economista cuya figura se ha popularizado por haber sido tesorero del F.C.Barcelona en la junta de Joan Laporta -no entraremos en el estado de las cuentas del club- y por el dudoso gusto de las chaquetas que exhibe. Haciendo gala de la ortodoxia ultraliberal en que milita, Sala-Martín ponía en solfa las alarmas ecologistas sobre el excesivo consumo de recursos o el cambio climático, exponiendo que las peores previsiones del catastrofismo anticapitalista nunca se habían cumplido -hasta ahora-, que era muy lamentable, pero que la desaparición de algunas especies era el precio que había que pagar y en ningún lugar estaba escrito que debiéramos dejar el mundo como lo habíamos encontrado. Lo mejor era confiar en los nuevos desarrollos tecnológicos y el impulso económico del sistema para conseguir "¡que siga la fiesta!", expresión que utilizaba a modo de conjuro como colofón de su razonamiento.

Soy más bien dado a abordar las cuestiones intelectuales de forma indirecta, y recordé que tenía pendiente leer las actas de un encuentro científico desarrollado en Balaguer el año 2006 en el marco del XI curso de verano 'Comtat d'Urgell', y en el que participaron algunos destacados historiadores mediterráneos, para ocuparse del tema Natura i desenvolupament. El medi ambient a l'Edat Mitjana (Lleida: Pagès ed., 2007). Volveremos alguna otra vez sobre esta publicación, pero, en concreto, me interesó especialmente el artículo de Adeline Rucquoi "La percepción de la naturaleza en la alta edad media", pp. 73-98.