El pasado 8 de febrero recordaba el fracaso de la expedición militar europea contra Egipto en 1956. Medio en broma, advertía que cualquier intento de una nueva intervención -algo que por entonces se mencionaba, pero que no estaba en absoluto previsto- debería cuidarse de no repetir los errores cometidos en el pasado y que aparecían en nuestro texto: accionar sin objetivos bien definidos, ignorar los límites de las propias fuerzas, no coordinar inteligentemente la intervención de los diferentes aliados, no evaluar de forma correcta la situación sobre el terreno... etc. Quién me iba a decir que en pocas semanas muchos de estos elementos iban a darse muy, muy cerquita del viejo escenario: en Libia, y con aval de las Naciones Unidas. Lo más curioso es que también en Libia tenemos antecedentes de graves patinazos de las potencias europeas. Algunos de ellos se explican en un libro que compré hace no mucho tiempo: La disfatta di Gasr Bu Hàdi. 1915: Il colonnello Miani e il píù grande disastro dell'Italia coloniale., de Angelo Del Boca (Milán: Mondadori Editore, 2004)
