Lo único que aprendemos de la historia es que no aprendemos de la historia (Hegel)
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jueves, 31 de enero de 2013

Lo que Spielberg no ha contado sobre Lincoln

Comprobado. Igual que el año anterior, el mes de enero se me ha venido encima con una carga de trabajo que excluye cualquier posibilidad, no de leer, pero si de redactar alguna entrada para este blog. Espero retomar en breve la senda habitual. Mientras tanto, prefiero reproducir aquí un artículo, mucho mejor que cualquiera de mis reseñas, en torno al recientemente estrenado film 'Lincoln'. Es una reflexión de Vicenç Navarro aparecida en el diario virtual 'Público' el día 17 de enero, que me parece muy interesante y que menciona la magnífica historia social de Estados Unidos escrita por Howard Zinn, candidata desde hace tiempo para aparecer en el blog.

Aprovecho para pedir disculpas a los sufridos lectores que han insertado comentarios durante estos días y a quienes no he podido responder como  merecen. Saludos a todos.

LO QUE LA PELÍCULA 'LINCOLN' NO DICE SOBRE LINCOLN

Vicenç Navarro
Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Policy Studies and Public Policy. The Johns Hopkins University
La película Lincoln, producida y dirigida por uno de los directores más conocidos de EEUU, Steven Spielberg, ha reavivado un gran interés por la figura del presidente Lincoln, uno de los presidentes que, como el presidente Franklin D. Roosevelt, ha intervenido siempre en el ideario estadounidense con gran recuerdo popular. Se destaca tal figura política como la garante de la unidad de EEUU, tras derrotar a los confederados que aspiraban a la secesión de los Estados del Sur de aquel Estado federal. Es también una figura que resalta en la historia de EEUU por haber abolido la esclavitud, y haber dado la libertad y la ciudadanía a los descendientes de las poblaciones inmigrantes de origen africano, es decir, a la población negra, que en EEUU se conoce como la población afroamericana.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Las revoluciones frustradas de los años sesenta.

Las actuales inseguridades que está viviendo Europa han relanzado el debate sobre la presencia o ausencia de alternativas al sistema vigente. Normalmente se sobreentiende que estas alternativas han de venir desde la “izquierda”, en la medida que realice una crítica o una reforma del capitalismo imperante. Ciertamente, también hay alternativas por la derecha, donde podemos encontrar desde el denominado “anarquismo liberal” de algunos grupos que pretenden reducir el estado a su mínima expresión, hasta el fascismo más violento, que desea poner el estado por encima de los individuos.

Pero lo normal es que, en Europa, buena parte de la izquierda se encuentre hoy, más que intentando cambiar el sistema demoliberal por otro diferente, defendiendo lo que ha existido durante los último decenios: una combinación de mercado capitalista y estado del bienestar socialdemócrata que ha constituído la esencia del modelo europeo occidental tras las guerras mundiales. Esta posición ideológica a la defensiva no se puede entender en lo que siempre se habían considerado como “fuerzas de progreso”, sin el éxito de la denominada “revolución conservadora” llevada a cabo durante los años 80, y ésta no hubiera sido posible sin el fracaso de lo que fueron esperanzas revolucionarias en los años 60 y 70. De esto se ocupa un capítulo de la monumental obra publicada por el profesor Josep Fontana, maestro de una generación de historiadores, Por el bien del Imperio. Una historia del mundo desde 1945 (Barcelona: Ediciones de Pasado y Presente, 2011). En ella nos explica la historia más contemporánea mediante un crudo análisis que pretende denunciar los abusos del poder desde los primeros tiempos de la guerra fría hasta la actualidad.

jueves, 31 de mayo de 2012

El modelo americano

La crisis financiera que sacude desde el 2008 a los países de la OCDE, y particularmente ahora a los de la periferia europea, se está intentando resolver mediante ideas extendidas por la reformulación neoliberal del capitalismo a partir de los años 70. Un pensamiento que surgió ante ciertas alarmas encendidas en el que parecía imparable crecimiento de la economía norteamericana.

Desde entonces, las medidas económicas aplicadas en Estados Unidos se han convertido en el modelo a imitar por los países que quieren seguir en la cresta de la ola del desarrollo capitalista. Éste fue el espejo en el que se miraron los socialdemócratas alemanes para reformar su estado del bienestar, y constituyen la 'dura pero necesaria medicina' que se quiere implantar en los estados deudores del sur de Europa, a imagen y semejanza del éxito germano. También fue el modelo que inspiró los acuerdos económicos que se trató de imponer a los países de América Latina.

Todo esto tendría su lógica si desde los años 70 los indicadores económicos de Estados Unidos mostraran claros síntomas de mejora en factores esenciales para el bienestar de amplios sectores de su ciudadanía. Pero no parece ser así. Al menos, eso es lo que resume un artículo de Dídimo Castillo Fernández, profesor de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, aparecido en 2007 -punto álgido de la bonanza económica reciente- bajo el título Hegemonía y modelo laboral de Estados Unidos, en Crisis de hegemonía de Estados Unidos de Marco A. Gandásegui ( México: Siglo XXI ed., 2007). El profesor Castillo llamaba la atención sobre aspectos muy reveladores, y alarmantes, de ese modelo.

martes, 29 de noviembre de 2011

La influencia de Estados Unidos en la emancipación hispanoamericana

En historia, como en casi todo, lo evidente suele ser tan sólo una parte de la verdad, y a menudo no la más importante. De esta manera, las deducciones fáciles pueden convertirse en un espejo deformado que dificulta la percepción de la realidad. Una de las funciones del historiador es desvelar los factores ocultos que pasan desapercibidos. En el relato sobre la disolución del imperio español en América, siempre aparece una mención al ejemplo que para la emancipación de los nuevos estados supusieron la lucha por la independencia de las colonias norteamericanas, la constitución federal de los Estados Unidos y las ideas de libertad y democracia que la hicieron posible. Lógico, ya que se trata de un hecho histórico inmediatamente anterior, y los 'padres de la patria' hispanoamericanos compartieron con sus homónimos del norte numerosas referencias.

Pero se trata de una mención nada inocente. De alguna manera, sitúa a los norteamericanos a la cabeza de un proceso que, convertido su país ahora en primera potencia mundial, ellos hicieron 'ex novo' y muy bien, mientras que las nuevas repúblicas hispanoamericanas serían una suerte de imitaciones de menor rango, con dirigentes incapaces de aplicar correctamente el modelo y sumidas en querellas intestinas que impidieron su progreso. Los políticos estadounidenses de la época compartían ya plenamente tales ideas, alimentadas por sus prejuicios raciales y religisosos

Esta visión mecánica y simplista es rebatida en un reciente artículo del profesor Jaime E. Rodríguez, de la universidad Irvine de California, aparecido en la Revista de Indias (2010; vol. LXX, nº 250, pp. 691-714) con el título "Sobre la supuesta influencia de la independencia de los Estados Unidos en las independencias hispanoamericanas". Sus consideraciones explican muchas cosas, no solo respecto a la relación que menciona, sino sobre los motores que impulsaron las rupturas con la Monarquía española.

viernes, 11 de noviembre de 2011

1919. El año en que todo fué posible.

Son escasos los momentos en que cambiar el curso de la historia, abrir las puertas a la utopía y partir casi de cero parece posible. Y aún son más escasas las circunstancias en que se lo parece a casi todo el mundo. La conferencia de paz de Paris en 1919 fue uno de esos acontecimientos privilegiados. Europa, la rica, culta y poderosa Europa, que durante el siglo XIX había dominado el mundo, acababa de desgarrarse y desangrarse por querellas y motivos que, desde la distancia -física o temporal-, parecen ridículos. Una generación entera de grandes políticos y avezados diplomáticos no había sabido prevenir la catástrofe. Pero la victoria de los Aliados, la Revolución Rusa, y, particularmente, la entrada en guerra de Estados Unidos, a tambor batiente, con la promesa de erigir un nuevo sistema internacional que renunciara a la diplomacia secreta y abriera las puertas a la autodeterminación y la democracia, desataron miles de aspiraciones, y el deseo de que todo fuera nuevo tras la "guerra que había de poner fin a todas las guerras". Los sueños pronto se darían de bruces contra una realidad extremadamente compleja, contra la diversidad de ambiciones y pareceres, y contra los viejos fantasmas del imperialismo, el nacionalismo y la religión. Todo esto es lo que explica, con un brío narrativo destacable la profesora Margaret Macmillan en París, 1919. Seis meses que cambiaron el mundo (Barcelona: Tusquets, 2011; edic. orig. 2001). Ha pasado prácticamente un siglo, pero en sus páginas podemos hallar claves para entender realidades y problemas (Irak, Siria, Kurdistán, Rusia, Líbano, China, Serbia, Grecia, Palestina, Turquía, las relaciones intraeuropeas...) que siguen resonando con plena actualidad.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Claves de la Segunda Guerra Mundial

Uno de los problemas con los que se encuentra cualquier aficionado o profesional de la historia para comprender la naturaleza, desarrollo y consecuencias de los conflictos armados es lo parcialmente que suelen razonarse estos aspectos. Se pone mucho énfasis en las causas -fundamentalmente diplomáticas o, en todo caso, socio-políticas- y en el desarrollo militar de la contienda, en el más estrecho sentido del término militar, como acciones de generales y ejércitos o como influencia de los avances tecnológicos en el armamento. De la misma manera que en tantos otros ámbitos, se procede a menudo con una mirada teleológica donde siempre se justifica el resultado (ya conocido) por una 'necesidad' objetiva de que así se produjera dadas las condiciones previas. Esto ha sido todavía más acusado en la historiografía sobre la Segunda Guerra Mundial, donde los Aliados debían imponerse a las fuerzas del Eje sobre todo por razones de orden político-moral (la democracia frente a la tiranía ideológica y militarista del fascismo) que justifican sobradamente toda la superioridad de un bando y la aniquilación del otro. Este planteamiento se cuestiona en el excelente libro de Richard Overy ¿Por qué ganaron los Aliados? (Barcelona: Tusquets ed., 2005; edic. orig. 1995) para quien la victoria del Eje fue no sólo posible sino altamente probable durante buena parte de la contienda. Lo que hace el autor es descender al análisis concreto de múltiples factores y explicar en qué medida la diferente naturaleza política, social y económica de los regímenes enfrentados sí tuvo algo que ver en la victoria de los Aliados, pero lo fue porque se plasmó en decisiones concretas que marcaron estrategias diferentes en múltiples terrenos. Un buen libro de historia militar donde apenas se habla de batallas pero sí mucho de lo que verdaderamente supone una guerra a gran escala.

domingo, 26 de junio de 2011

¿Puede el ejército de Estados Unidos perder una guerra contra quinientos soldados?

La respuesta a la pregunta que encabeza el artículo es que, a buen seguro, no. Pero casi estuvieron a punto de lograrlo en 1983. La aparatosa invasión de Granada, pequeña isla caribeña cuyo gobierno se había unido al bloque prosoviético unos años antes, fue la primera operación militar norteamericana exitosa tras la guerra del Vietnam. Aunque la desproporción de fuerzas entre los contendientes convertía esta 'campaña' en algo un poco teatral, no hay duda de que sirvió para levantar la alicaida imagen de la gran potencia estadounidense, muy dañada por los desastres en el Extremo Oriente y por la sensación de impotencia ante los éxitos de las guerrillas centroamericanas o el prolongado secuestro de los rehenes atrapados en la embajada de Teherán. Seguramente, la victoria en Granada no habría tenido este efecto de haberse sabido por entonces lo que realmente ocurrió en la isla y cómo un pésimo trabajo organizativo previo puso al ejército norteamericano al borde del ridículo, frente a un enemigo que no deseaba otra cosa sino rendirse. Esto es lo que nos explica el libro Breve historia de la incompetencia militar, publicado por Ed Strosser y Michael Prince (Barcelona: Ediciones B, 2009) en un capítulo memorable, a la altura de las mejores comedias bélicas de los años setenta.

martes, 10 de mayo de 2011

Ben Laden, la 'guerra contra el terror' y otras historias modernas

En los últimos días, el gobierno de Estados Unidos parece haber obtenido una resonante victoria en su 'guerra contra el Terror' gracias a la eliminación física de Osama Ben Laden, el autoproclamado lider de la difusa red Al Qaeda. Sorprende, de todas maneras, que la más grande amenaza islámica que pesaba sobre Occidente sea el resultado directo de las acciones políticas encubiertas de la CIA en Afganistán y que viviera protegido desde hace años por los servicios secretos de Pakistán, un estado 'mimado' desde hace mucho por ese mismo Occidente, que ha subvencionado generosamente a sus fuerzas armadas y que le toleró convertirse en potencia nuclear, como contrapeso a la India y China, pese a estar gobernado por una dictadura militar islamista que aplicaba la denostada 'sharia'.

Como a mi estas cosas me dejan siempre grandes interrogantes, y las pocas respuestas pueden andar en letra impresa (o no), he pasado esta semana buceando en algunos títulos que se ocuparon del tema después del 11 de septiembre. Os comento la lectura de uno de ellos, Al Qaeda y lo que significa ser moderno, de John Gray (Barcelona: Paidós, 2004; edic. orig., 2003), que aporta un enfoque diferente y alguna que otra sugerencia inquietante.

sábado, 16 de abril de 2011

Efectos de la revolución neoliberal. La deuda pública en Estados Unidos durante la segunda mitad del s. XX

Alteraremos en esta entrada la norma de comentar libros o artículos de asunto histórico, para ocuparnos de un gráfico. La idea me vino preparando unas clases dentro de la nueva categoría de Historia del Mundo Actual y creo que pueda ser también de vuestro interés ante algunas noticias muy recientes sobre el control del gasto estatal  y las dificultades de algunos países, incluídos los Estados Unidos, para hacer frente a sus enormes déficits. Se trata de la evolución de la deuda pública norteamericana en el último medio siglo, y su relación con la revolución neoliberal de las políticas econòmicas que encabezaron en los años ochenta del siglo pasado Ronald Reagan y Margaret Tatcher. Por desgracia, los diferentes formatos de tamaño para imágenes que ofrece este bloc no permiten apreciar con claridad las cifras que indica el gráfico sin ampliar la columna central del diseño. Esto me ha obligado, temporalmente, a hacer un poco menos equilibrada su apariencia.