Las catástrofes, acaecidas por causas naturales o provocadas por mano humana, suelen ser un duro momento de prueba que puede romper la cohesión de una sociedad. Reconstruir los lazos de solidaridad e incluso las jerarquías internas suele ser algo imperativo y que sigue al desastre muy cerca en el tiempo. Pero no todas las sociedades ni todas las épocas utilizan mecanismos similares; depende mucho del entorno cultural y político. No debe sorprendernos, pues, que, durante la edad media, las reacciones populares e institucionales difirieran bastante de las nuestras. Un artículo escrito por Antoni Riera nos lo describe en detalle: L'expiació d'una culpa. Catàstrofes naturals a la baixa edat mitjana (L'Avenç, 2003, nº 280, pp. 17-24). Su autor se basa en crónicas que relatan el temendo impacto sufrido por el norte de Cataluña debido al terremoto de 1427.
