Lo único que aprendemos de la historia es que no aprendemos de la historia (Hegel)
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sábado, 31 de marzo de 2012

Los orígenes de la violencia política en América.

Uno de los elementos que se han utilizado para -pretendidamente- distinguir los estados capaces de alcanzar un grado elevado de desarrollo político de aquellos que no lo han conseguido, es el empleo de la violencia en el marco del combate político y, particularmente, la máxima expresión de esta violencia, que son las guerras civiles. En la mayor parte de los casos, puede ser así, si entendemos la configuración del estado como un proceso de institucionalización y pacificación de las relaciones sociales, aunque esto no siempre sea exacto. La construcción del estado también ha sido la plasmación de unas relaciones establecidas, con sus componentes de poder, desigualdad económica e injusticia social, pero -como ya nos señalaba el profesor Keeley en otro comentario- ninguna cultura puede sobrevivir en un contexto de guerra permamente.

En cuestión de guerras civiles, los estados de habla hispana, a uno y otro lado del Atlántico, poseen una larga experiencia. Y se ha repetido a menudo que sería una muestra de la incapacidad de sus élites e incluso un rasgo del 'alma' latina, atraída por el combate, la muerte y todo su cortejo.Ahora que parecen llamados a sofocarse los últimos coletazos de los conflictos armados abiertos durante el siglo XX en América, y que, en cambio, se atisban otras perspectivas en los enfrentamientos políticos y sociales, he vuelto a leer una reflexión que hacía Eduardo Posada Carbó, profesor de la universidad de Oxford, en un artículo titulado “Las guerras civiles del siglo XIX en la América Hispánica: orígenes, naturaleza y desarrollo” dentro del volumen colectivo La guerra en la historia (Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 1999, pp. 191-207) donde aportaba algunas claves explicativas que vienen a coincidir con lo que sabemos de los conflictos civiles habidos en la Península Ibèrica durante los dos últimos siglos y se apartan de tópicos repetidos durante mucho tiempo.

jueves, 2 de febrero de 2012

Terroristas


Una inesperada acumulación de trabajo y obligaciones familiares me ha impedido aportar nuevas entradas al blog, pero aquí estamos de nuevo, porque sigo siendo un lector compulsivo. 

En los años sesenta y setenta se usó y abusó del término ‘lucha armada’ para designar cualquier actividad violenta con intenciones políticas. A partir de los noventa, se ha utilizado para ello el de ‘terrorismo’ sin que muchas veces quede claro qué significa utilizar el terror en política, sea por grupos minoritarios, sea por regímenes dictatoriales o por los propios estados de derecho.

Como todo, también el terrorismo nos retrotrae a situaciones conocidas en el pasado.  Hace ahora un siglo, la Europa de la Belle Époque se veía sacudida por los atentados anarquistas, que afectaban a las figuras más señeras, lo mismo que a la ciudadanía. De sus  causas, efectos, y también de las oscuras maniobras que se realizaron en torno a la cuestión, se ocupa el artículo El Terrorismo de Rafael Núñez Florencio, publicado en el volumen colectivo Tierra y Libertad. Cien años de anarquismo en España (Barcelona: Crítica, 2010) coordinado por Julián Casanova, uno de los mejores investigadores actuales del movimiento libertario, y editado para conmemorar el centenario de la creación de la Confederación Nacional del Trabajo, el mayor sindicato anarquista de Europa en la primera mitad del siglo XX.

sábado, 26 de marzo de 2011

Sed de sangre

Esta vez no se me ha ocurrido una frase mejor para iniciar la entrada que el título del mismo estudio que comentaremos: Sed de sangre. Historia íntima del combate cuerpo a cuerpo en las guerras del siglo XX, de Joanna Bourke (Barcelona: Crítica, 2008). Más allá de la historia militar, de las tácticas y estrategias, el libro quiere describir la experiencia de los soldados sometidos a la violencia física en un contexto de guerra. La autora es psicóloga y su obra no es, por tanto, un libro de historia en sentido estricto, pero resulta muy interesante ya que basa sus observaciones en los testimonios personales de soldados anglosajones participantes en la Primera y Segunda guerras mundiales y en el conficto del Vietnam. En pocas ocasiones ha aparecido retratada con tanta nitidez la dimensión agónica del ser humano, el espectáculo de la crueldad observado en un espejo donde descubrimos a seres como nosotros y a los que debemos sostener fijamente la mirada. Un auténtico viaje de descubrimiento a los repliegues del alma. Y también un recuerdo estremecedor de episodios que reflejan una realidad muy diferente a lo que nos cuentan y a lo que deseamos aceptar sobre nuestro pasado más reciente.