En los primeros días de la actual revuelta contra el presidente Hosni Mubarak, un responsable del Pentágono declaró que, si el tráfico del canal de Suez se viese amenazado por algún peligro, a los Estados Unidos no les quedaría más remedio que intervenir en la zona. No debí ser el único que rápidamente se acordó de la última ocasión en que las potencias europeas quisieron hacer lo mismo, y por similares razones, cosechando uno de los más rotundos fracasos bélicos de la historia, el año 1956.
En los numerosos libros y artículos que se han escrito sobre el tema suele hacerse hincapié en la situación geoestratégica del momento, evidentemente decisiva para explicar la dinámica general y los resultados de aquella intervención, pero no se habla tanto de la forma en que se gestaron y condujeron las operaciones militares. Quien sí lo hace, y en profundidad, es Geoffrey Regan en su ya clásico libro Historia de la incompetencia militar (Barcelona: Crítica, 2007; edic. orig., 1987), aunque esta vez sea para resaltar que los mayores responsables del fiasco no fueron precisamente los militares.
